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¿Cuáles son los principales efectos del coronavirus sobre el sector vitivinícola?

Como el resto de áreas económicas, el sector vitivinícola también se ha visto afectado por la crisis del coronavirus. Por ello, en este artículo te explicamos las principales consecuencias que tiene esta crisis sanitaria sobre la venta de vinos y también sobre el sector en general.

¿Cuáles son los principales efectos del coronavirus sobre el sector vitivinícola?

El principal problema al que se ha enfrentado este sector es el cierre de bares, restaurantes y hoteles que eran los lugares en los que se producía el mayor consumo tanto de vino en botella como de vino a granel. Por tanto, las ventas inicialmente se vieron afectadas al cerrar estos comercios.

En cuanto a los precios, según los datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), mientras en enero de 2019 se comercializaba a buen ritmo y a 0,76€/litro, en la actualidad se está vendiendo a pérdidas y los precios se sitúan por debajo de los 0,50€/litro y con un mercado totalmente paralizado.

Por otro lado, las importaciones y exportaciones a otros países se han resentido enormemente como consecuencia del cierre de fronteras. Especialmente en países como España, en el que podíamos presumir de ser grandes exportadores, hemos visto cómo este factor ha afectado notablemente a los ingresos, reflejando una caida del 25%, ya que nuestros principales países importadores de vino español como Francia, Alemania e Italia se encuentran en una situación similar, agravada más aun por el cierre de fronteras de Estados Unidos.

Estos son los dos efectos negativos más notables. No obstante, también se han visto algunos cambios en el comportamiento de las personas que vienen bien a los trabajadores de este sector. Concretamente, se ha visto que durante estos meses de confinamiento, el vino que consumen los hogares ha aumentado más que el consumo de comida. De hecho, los datos muestran como el crecimiento ha sido superior al 60 %.

Eso sí, se ha visto que el efecto en algunas bodegas es mayor que en otras. Mientras que las bodegas de mayor tamaño han observado que se incrementaban considerablemente sus ventas a través de Internet, las que son de menor tamaño sí que han notado más los efectos económicos.

En cuanto a la actividad productiva, la mayoría de los productores sí que han reducido notablemente sus acciones en los terrenos. Esto se debe a que algunas empresas han enviado a sus trabajadores a un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) y ya no tienen todo el personal disponible o bien porque con las medidas de protección individual no pueden mantener su capacidad al máximo. En cifras, más del 85 % de las bodegas mantienen su actividad (de una u otra forma), pero casi un 15 % han decidido cesarla por completo de manera temporal.

¿Qué se espera para este sector cuando se acabe la crisis sanitaria?

Las consecuencias del coronavirus todavía no se conocen por completo y, por tanto, todo tipo de actividades se encuentran en una etapa de incertidumbre muy considerable. No obstante, se plantean algunas claves para enfrentar el futuro del sector de la mejor forma posible.

En primer lugar, hay que buscar un reajuste de la superficie de los viñedos para conseguir que se pueda ajustar a la demanda de la población. Esto ayudará a evitar desperdicios y a no realizar una actividad que consuma recursos excesivos. A su vez, si se trabaja mejorando la calidad de este terreno, eso puede producir beneficios en el futuro. Las mejoras en los viñedos también ayudarán a rentabilizar futuras cosechas.

Entre las medidas para paliar los efectos negativos que está provocando el estado de alarma en el sector, como son el hundimiento de los precios y la paralización de operaciones comerciales, se han solicitado por parte de las Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha y la organización ASAJA, la autorización de una destilación de crisis y la activación de la norma de Comercialización.

Si no se activa la destilación de crisis, las bodegas y cooperativas no tendrán la capacidad suficiente para almacenar la producción de la próxima campaña. Por lo que se ha exigido contar con las normas de comercialización y medidas suficientes para garantizar la estabilidad del mercado. Además, se ha solicitado que se  realice los controles necesarios para evitar actos fraudulentos en el sector del vino de la región, pues se sigue operando con productos cuya procedencia no pertenece al sector vitivinícola y estas prácticas agravan aún más la difícil situación por la que atraviesa el sector.

Por último, cabe destacar también lo interesante que sería mejorar la formación en una época de menos trabajo, a la par que se buscan alternativas más sostenibles. Del mismo modo, se recomienda a las bodegas (al igual que a todos los sectores económicos) comenzar a elaborar un fondo de emergencia para hacer frente a situaciones de crisis como esta.

En definitiva, a pesar de que el sector vitivinícola se ha visto afectado por la crisis del coronavirus, lo cierto es que se ha visto un cambio en el comportamiento de las personas, valorándose más el tiempo con familia y amigos, donde compartir ratos juntos, y eso también repercutirá positivamente en el sector. Además, la recuperación económica se espera que sea buena en este área.